No es lo malo fallar. Lo peor es reconocerlo y aguantar el chorreo de tus compañeros de cacería. Para intentar salvar nuestro orgullo se inventaron las excusas de cazador, muchas de ellas tan malas como recurrentes. Aquí van las más manidas después ver marcharse esa perdiz, liebre o conejo a criar.

El artículo Las 20 peores (y más repetidas) excusas de un cazador tras fallar una perdiz, liebre o conejo aparece primero en Revista Jara y Sedal.