CENSO DE ESPECIES DE CAZA EN GRAN CANARIA
El pasado martes día 10 de mayo de 2011 la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Gran Canaria convocó a las entidades de caza de la isla para realizar los censos precaza, con el fin de evaluar el estado del campo y sus especies con vistas al levantamiento de la veda.
A la reunión, presidida por el técnico de la Administración Sr. D. Miguel Romero Gil, asistieron representantes de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC), AFECAM, Sociedad de Cazadores de Gran Canaria y Sociedad de Cazadores El Colmenar, además de otros colectivos. Como en años anteriores, con la colaboración altruista de algunos cazadores, se realizan recorridos a pie en vehículo para constatar el estado de las poblaciones de perdices, conejos, tórtolas, palomas, y de otras especies que se alimentan de ellas como son aguilillas, cernícalos incluso perros y gatos asilvestrados.
El método es bien sencillo. Los cazadores colaboradores hacen recorridos de aproximadamente 10 kilómetros a pie en vehículo – con velocidad inferior a 15 km/h- con periodicidad semanal, en los mismos días elegidos, y durante las 2 primeras horas después del amanecer antes del anochecer. En ese transecto, como lo llaman los técnicos, los cazadores van anotando las especies que observan, el número y la distancia a la que está la fauna, como datos básicos, ya que se añaden otros más. Al final, el conjunto de todos los itinerarios da como resultado los I.K.A (Índice Kilométrico de Abundancia) de las distintas especies. El plazo máximo de entrega de resultados obtenidos se fijo este año para el 31 de mayo. Ésta última fecha resulta prematura, pues las especies de fauna silvestre están en pleno periodo reproductor y su esperanza de vida y los datos obtenidos pueden variar entre la toma de decisiones y el levantamiento de la veda. Sin embargo, con las referencias de los cuatro años anteriores en los que se vienen haciendo estos conteos, las densidades -número de ejemplares por hectárea- que se obtienen se aproximan mucho a la realidad.
Con los resultados obtenidos llevados al Consejo Insular de Caza de Gran Canaria -órgano asesor del Cabildo-, se toma la decisión de los periodos, los días, métodos de captura y especies permitidas con el objetivo de que el ejercicio de la actividad para dicho año sea lo más ordenada y sostenible posible. A posteriori, todo ese conjunto de factores como número de perros a emplear, cazadores por cuadrilla, cupos de capturas, días hábiles, lugares prohibidos para la caza, etc.…se eleva al Consejo Regional de Caza -órgano asesor del Gobierno de Canarias- de dónde emanará como fecha tope el 30 de junio la orden de vedas definitiva para todo el archipiélago a publicar en el Boletín Oficial de Canarias. En este sentido, desde hace mucho tiempo ya, se le demanda a la Administración el retraso de las fechas de los Consejos de Caza para que los datos obtenidos de los conteos se ajusten lo máximo a la realidad. Teniendo en cuenta que entre la toma de los mismos y el inicio de la cacería pasan como mínimo 2 meses. Tiempo de reproducción y crianza vital para la continuidad de los ciclos biológicos de las especies cinegéticas que pueden ser truncados por calimas, brotes de enfermedades etc., disminuyendo de forma acusada en ese periodo el número de ejemplares presentes en el campo.
En contraposición de todo ello, recientemente ha aparecido una propuesta de orden de vedas y de apertura de las zonas de adiestramiento para Gran Canaria emanada de algunos portavoces, de aquellos que se autoproclaman deportistas y representantes de los mismos, que carece de todo sentido común como bien saben los portavoces de la propuesta (pues forman parte del Consejo Insular de Caza), debido a que el Plan Insular de Caza marca las aperturas de las zonas de adiestramiento y las órdenes de veda para las próximas 5 temporadas, pudiéndose variar sensiblemente pero nunca acercarse a tal absurdo planteado. Máxime, cuando aún no se ha finalizado de evaluar el estado del campo y son conscientes de lo que dice el Plan Insular de Caza. Propuestas populistas de algunos señores que quieren hacer y deshacer con un interés más bien personal que general, cuya inclinación, no es trabajar por nuestro medio ambiente, la cacería y los cazadores, sino seguir viviendo de ellos como hasta ahora.